Desde abril de 2025, presentar una demanda civil exige, con carácter general, haber intentado antes una solución negociada del conflicto.
Esto no significa que toda persona tenga que acudir a mediación ni que deba renunciar a su posición. Tampoco obliga a aceptar una propuesta que no conviene. Pero sí obliga a preparar el asunto antes de llevarlo al juzgado y a poder acreditar que se ha intentado resolverlo por una vía adecuada.
La negociación directa entre las partes o sus abogados, la mediación, la conciliación o una oferta vinculante son algunos de los medios que pueden utilizarse. La elección depende del asunto: una reclamación de cantidad, un conflicto entre socios, una discrepancia contractual o un problema inmobiliario no requieren necesariamente la misma estrategia.
El error habitual es tratar este trámite como un simple requisito formal. Enviar un requerimiento genérico, sin concretar el problema, sin formular una propuesta razonable o sin dejar constancia de la respuesta puede no servir para preparar bien un litigio.
Antes de demandar conviene seguir este orden:
• Identificar con precisión qué se reclama y qué documentos lo sostienen.
• Valorar si existe una solución posible que resulte más rápida o menos costosa que el procedimiento judicial.
• Elegir el medio de negociación adecuado al conflicto.
• Formular una propuesta clara o un requerimiento que permita entender qué se pide y por qué.
• Conservar la prueba de la comunicación, de la respuesta recibida o de la falta de acuerdo.
No todos los procedimientos civiles están sometidos a esta exigencia. La ley contempla excepciones, especialmente cuando existe urgencia, se solicitan determinadas medidas o la naturaleza del asunto hace improcedente la negociación previa. Por eso no conviene aplicar una fórmula automática.
El intento de acuerdo no sustituye al proceso cuando la otra parte no quiere negociar o la posición jurídica exige acudir al juzgado. Pero puede ordenar el conflicto, delimitar la prueba y evitar que una demanda se presente con defectos que después compliquen su tramitación.
La demanda no debería ser el primer documento serio de un conflicto. Debe ser la consecuencia de haber analizado antes qué se reclama, qué se puede acreditar y qué alternativa real existe al procedimiento judicial.
Este contenido es informativo y no sustituye el análisis de una situación concreta.
Una lectura práctica
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento sobre un caso concreto.
